martes, 2 de junio de 2020

Reseña : Tierra, de Eloy Moreno


Tierra llegó a mis manos casi por casualidad. No estaba entre mis planes, pero un anuncio del club de lectura de megustaleer en Instagram me empujó a adentrarme en sus paginas (y por qué mentir, esta reseña de mi tocaya Mertxe en Bitácora de mis lecturas me había hecho la boca agua).

Me encantaría hablar largo y tendido sobre la novela, pero como es habitual no quiero desvelaros absolutamente nada de su trama. Lo que sí os puedo decir es que, al igual que 1984 de George Orwell, la historia que vais a leer no os dejará en absoluto indiferentes. 

En esta novela, Eloy nos presenta una sociedad "abducida" por la TV y las redes sociales, empresarios sin escrúpulos que rentabilizan hasta el más ínfimo detalle y a la gran protagonista, para mí, de esta historia: Nel, que lucha por dejar atrás los rencores familiares del pasado y realizará el gran viaje de su vida. Y digo esto no sólo pensando en la localización de los últimos capítulos (que por cierto, incrementó mis ganas de visitar la isla), sino en un verdadero viaje interior de reflexión. 
Tuve la misma sensación que cuando, hace años, se fue mamá: me di cuenta de que la muerte no solo se lleva a la persona; con ella también desaparece la posibilidad de nuevos recuerdos.
El autor juega con el lector hasta límites insospechados. En mi caso he llegado a dudar durante un mismo capítulo sobre si lo que narraba podría ser cierto o no. Tierra nos hace reflexionar sobre el poder de los medios sobre nuestras vidas y la manipulación a la que los espectadores pueden llegar a ser sometidos, en ocasiones ignorándolo por completo.

Sin duda alguna, esta novela lo tiene todo. Crítica social, conflictos familiares y lo que más me gusta a mí, un momento final de redención.
Es cierto que tú y yo hemos estado tan lejos como el invierno del verano, pero quién sabe, quizás podríamos habernos encontrado un día de otoño, o vivir aunque fuera un instante en primavera.
 Espero que os animéis a leerla, si no lo habéis hecho ya. 

martes, 28 de abril de 2020

Reseña : La chica de nieve, de Javier Castillo

martes, 14 de abril de 2020

Reseña : No te rindas, de Juan Carlos López Bravo

lunes, 24 de febrero de 2020

Reseña : Kim Ji-young, nacida en 1982, de Cho Nam-joo

viernes, 21 de febrero de 2020

Reseña : Un lume azul, de Pedro Feijoo

viernes, 7 de febrero de 2020

Reseña : El tiempo que nos une, de Alejandro Palomas

LC organizada en Instagram por @clubdelectura_el_piano

Esta es una historia de mujeres. De mujeres valientes. De mujeres que ríen, que lloran, que sufren. De mujeres a las que la vida les da y les quita. De mujeres que anteponen su familia a cualquier otra cosa. De mujeres que buscan en las otras una guía, una razón para vivir. De mujeres que hablan pero también callan. 
Me pregunto quién coño les habrá dicho a estas mujeres que sufrir en silencio te hace mejor. Cómo meterles en la cabeza que el silencio no engrandece, que eso es mitología griega. El silencio coarta, desquicia, enmudece, enferma. Eso lo sabemos bien las viejas. Y, bien pensado, y después de todo lo vivido, qué paradoja tener que llegar a mi edad para entender tantas cosas. Qué paradoja tanta lucidez rodeada de tanto callar.
Entre todas estas mujeres, la que más deslumbra en la novela es la abuela Mencía. Con su característica personalidad, repleta de momentos surrealistas e hilarantes, provoca sentimientos encontrados por culpa de ciertos pasajes de su pasado que no se llegan a entender perfectamente hasta bien entrada la trama. Y es que el propósito de Mencía es (y siempre ha sido) mantener las mujeres de la familia unida, cueste lo que cueste.
Cuesta abajo. Las conversaciones con la abuela son siempre en pendiente, colgadas las dos de un ar de ramas sobre un abismo cubierto de niebla.
Me he quedado con unas ganas inmensas de saber más sobre Helena, la primera gran pérdida de la novela (aunque ya no llegamos a conocerla en vida, DEP). Ha sido uno de los personajes ausentes que más me ha tocado la fibra, con permiso del pequeño Tristán, cuyo destino todavía no soy capaz de superar.
Ya lo sé, dice nuestro pequeño. Y con ese "ya lo sé" lo dice todo, lo que no queremos que sepa, lo que no sabemos ocultar, lo que no viviremos juntos.
Las palabras de Alejandro Palomas son hermosas pero pesan, hasta en ocasiones duelen. Su forma de expresar los sentimientos de sus personajes femeninos es admirable, llegando a desaparecer la voz del escritor, únicamente visible en descripciones antológicas que nos evaden a ratos de la realidad narrada.
En el horizonte flota una línea más negra que el cielo y el mar, más oscura que el mismo negro. Cuando perdemos la mirada en ella, todo se ordena porque todo cabe, caben los años de una vida, las historias queridas, las verdades que nunca quisimos oír. Cuando perdemos ahí la mirada, la vida habla y la noche escucha. La voz de mamá cruje sobre mí desde arriba. Su mano en mi antebrazo apenas pesa. 
 Esta novela ha sido un gran descubrimiento, si bien ya tenía a Palomas entre mis escritores nacionales favoritos. Sin duda alguna, seguiré leyendo sus obras y disfrutando de sus personajes (si todavía no habéis leído "Un hijo", os la recomiendo encarecidamente).



5/5 arcoiris

viernes, 31 de enero de 2020

Reseña : El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Țîbuleac